crisantemos non

Heiche traer unha manda de breixo, ou un brazado de trigo (con papoulas). Os crisantemos non combinan ben co vestido branco que levabas de nena na procesión do Corpus. Nin co estampado que estreaches na festa, cando veu a Banda de Merza e bailaches no atrio, sobre o granito das lousas.

Ti non precisas crisantemos. A ti vanche medrando, polas rendixiñas da lousa, prímulas silvestres e nomeolvides.

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17 thoughts on “crisantemos non

  1. Los crisantemos florecen en otoño y debe ser por eso que es tan utilizado en los ramos de difuntos. Los crisantemos tienen muchas y magníficas propiedades medicinales, los chinos lo saben muy bien pues lo utilizan des de tiempos inmemorables.
    Cuando se trata de alguien muy especial siempre nos decantamos por las flores que creemos más acertadas para su memoria.

    Abrazo e saúdo afectuoso!

    Gústame

  2. Te dejo este poema: “Mis hijos me traen flores de plástico”, perdona que sea tan largo, de José Hierro .
    Un beso

    Os enseñé muy pocas cosas.
    (Se hacen proyectos…, se imagina…, se sueña…
    La realidad es diferente.) Pocas cosas
    os enseñé: a adorar el mar;
    a sentir la alegría de ver vivir a un animal minúsculo;
    a interpretar las palabras del viento;
    a conocer los árboles no por sus frutos:
    por sus hojas y por su rumor;
    a respetar a los que dejan su soledad en unos versos, unos colores, unas notas
    o tantas otras formas de locura admirable;
    a los que se equivocan con el alma.
    Os enseñé también a odiar
    a la crueldad, a la avaricia,
    a lo que es falso y feo, a la flores de plástico.

    Febrero llueve sobre el cementerio.
    Es una tarde de domingo. Gris
    es todo. Hemos venido a enterrar a una criatura
    tierna y absurda. Un ser que tal vez soñaría
    con la inmortalidad. Trazaba rayas
    sobre una plancha de metal, la mordía con ácidos…
    Así evocaba a sus demonios, daba fe de su vida,
    escribía sus sueños… (Humildemente
    dejó pasar sus días. Sin fuego transcurrieron.)
    Un pobre ser que ya descansa.

    No dejó un hueco irremplazable
    en el mundo. Quebró su muerte la perfección universal.
    Muy pocos lo advirtieron. Recordarán algunos
    de tarde en tarde, y sin dolor, que ya no existe.
    Los menos que la lloran la olvidarán también.
    Al fin quedó enterrada su carne. Ha vuelto a deshacerse.
    Correrá con el agua subterránea que la acompaña,
    se deshará con gozo inútil en las cosas
    sin dar siquiera un poco de carmín de aroma o balanceo a alguna flor de estío,
    una flor verdadera, no de plástico, fea,
    como aquellas que odiábamos, hijos míos.

    Aquí me dejan bajo tierra. Es una tarde de febrero.
    Todo es negro cuando se van. Y mudo. Se ha extinguido
    esa música gris que antes sonaba.
    También el tiempo se ha borrado, y su sufrimiento,
    de mi cuerpo. Ya el sufrimiento y el tiempo
    van deshaciendo poco a poco lo que fue,
    y tuvo fe y desánimo, fantasía y amor.
    ¡Qué pequeño es ahora, a esta distancia
    absoluta, el afán diario! ¡Qué pequeño lo grande.
    lo grande aquello! ¡Qué pequeñas las iras
    ante los hombres y sus actos!
    ¡Qué pequeños los hombres, y que necio
    aquel errar buscando la verdad!
    Como si hubiese una verdad tan sólo.
    Como si una verdad fuera bastante
    para darnos la vida.

    Tarde se aprende lo sencillo.
    Lo sabréis cuando un río de espanto se desboque
    y arrastre vuestra luz, y la sepulte sin remedio.
    Pensé algún día que quien vive sólo un instante, nunca
    puede morir. Quizá quise decir que sólo aquel que
    muere un instante sabe lo nada que es vivir.
    Mas nadie ha muerto nunca sino definitivamente.
    Y entonces las palabras no tienen labios que las formen.

    Tarde se aprende lo sencillo.
    Tarde se encuentra la hermosura. No aquella de los ojos
    mortales, la del mundo. No puedo hacer que lo entendáis.
    Necesario sería que ahora estuvieseis aquí abajo
    y que vieseis a vuestros hijos llegar entre las tumbas,
    bajo la lluvia, y dejar su perfume y su presencia
    en las tibias, alegres, inmortales
    -más hermosas en vuestras manos que las del bosque-
    flores de plástico.

    Gústame

  3. ni que me obliguen. ni que me queden unas pocas palabras sin su estricto significado. ni que mi racionalismo por exceso me pida entenderlo todo.
    jamás le quietaría su idioma a estas letras tan lindas.
    esa incógnita que a veces queda.

    Gústame

  4. Pingback: como felicitación, unha manda de breixo « fálasme a min?

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