Estaba hecho polvo, cansado y con el estómago revuelto. Desde el viernes había estado de fiesta y tenía dificultades para reconstruir su línea del tiempo mezclando las noches y los días. Todavía llevaba algo de colocón y esperaba pasar lo peor de la resaca durmiendo hasta el martes por lo menos. Se sintió incómodo en la calle, cruzándose en la mañana del domingo con tíos de su edad empujando carritos de bebé y parejas tomando cañitas en las terrazas. Vió su propio reflejo desaliñado en el escaparate de la perfumería, detrás de la cara de Brad Pitt anunciando Chanel nº 5. Ese guaperas ya le había chafado la idea erótica del perfume que él tenía asociada a Marilyn Monroe usando las gotas de Chanel como pijama. Esa mujer sí que era excitante, capaz de levantar a un muerto. No como Marisol. Menos mal que cuando se ponía hasta las cejas sólo veía sus tetas perfectas, porque mira que era fea. Y encima hablando sin parar con esa voz chillona. A veces la besaba sólo para que callase. Pero que le iba a hacer, si después de trastear a media ciudad era la única que no pasaba de él. Además, se enrollaba bien en la cama y siempre tenía unos tiritos para compartir.
Metió la llave en la cerradura muy despacio, con suerte su madre estaría en misa y podría apalancarse en su cuarto y echar el cerrojo sin que ella le diese la chapa con sus letanías quejumbrosas y sus lágrimas.
Al despertar se sintió desorientado, sin saber cuánto había dormido, ni que hora era. Tenía la boca como papel de lija y la vejiga a punto de reventar. Mientras soltaba el chorro en el váter se vió la cara hinchada en el espejo, con las marcas de la almohada y los ojos hundidos. Tenía hambre y sed. Salió del baño y se dirigió a la cocina, pero no llegó a entrar, porque allí, de pie y en calzoncillos, con su cuello de toro, estaba el hijoputa del portero de la discoteca observando atentamente el interior de la nevera. No reaccionó ni cuando vió a su madre acercarse por el pasillo abrochándose la bata despacio y colocándose el pelo en plan fulana. Lo apartó suavemente para pasar, mirándolo con un brillo de desafío en los ojos. Y con una seguridad que nunca antes le había visto, le dijo: las cosas en esta casa van a cambiar.
Like this:
Like Cargando...